jueves, 4 de marzo de 2010

Hable Con Ella


Marco y Lydia están sentados por separado en un concierto privado de Caetano Veloso. Mientras un público reducido y respetuoso le escucha cantar con fragilidad, Lydia se fija en Marco, que está pensativo y emocionado.


Se le escapan lágrimas, como siempre que va a ver un espectáculo que de alguna manera conecta con él, y decide marcharse discretamente de allí.


Camina despacio, reflexivo. Se seca las lágrimas, saca un cigarro y se lo lleva a la boca. Lo va encendiendo mientras llega hasta unas vallas de madera que delimitan el jardín.


Se queda de pie, fumando, contemplando la calma de la noche costera. Lydia se le acerca por detrás y le abraza sin darle la vuelta, sin decir nada, apoyando la cabeza en su espalda.


Marco ni se sorprende ni necesita mirarla, la ha identificado con naturalidad por el abrazo.

MARCO: Este Caetano me ha puesto los pelos de punta…
LYDIA: Marco, siempre he querido preguntártelo. ¿Por qué lloraste la noche que te conocí, después de cazar al bicho?
MARCO: Me trajo muchos recuerdos.
LYDIA: ¿Qué recuerdos?

Mientras habla, Marco exhala el humo de su cigarro.


MARCO: Hace años también tuve que cazar otra culebra. Estábamos en África. Ella padecía tu misma fobia, y esperaba fuera de la tienda. Horrorizada, indefensa, y completamente desnuda.

Lydia escucha la historia con atención, aún apoyada en la espalda de Marco, pero él decide darse la vuelta para poder hablar mirándola a los ojos.

MARCO: …porque había descubierto al bicho mientras dormíamos.

Lydia le acaricia la nuca y pega su nariz a la de Marco, cariñosamente.


LYDIA: ¿Era la misma mujer por la que dormiste en el salón?

Ella le besa, aunque él aún parece algo distante.

LYDIA: Odio a esa mujer…


Marco responde susurrando.

MARCO: Hace años que no la veo.
LYDIA: Peor… ¿qué puedo hacer para que la olvides?
MARCO: Justo lo que estás haciendo.

Los dos se besan. Primero con cautela, casi fríamente. Después con necesidad, como si se acabaran de dar cuenta de lo que ese beso significa.



'Hable Con Ella', escrita y dirigida por Pedro Almodóvar en 2002.

domingo, 28 de febrero de 2010

Quemar Después De Leer


Osbourne ve por el retrovisor de su coche cómo Chad, vestido de chaqueta y corbata para la ocasión, se baja de su bicicleta y la aparca. Le sigue con la mirada hasta que, silenciosamente, se mete en el coche. Osbourne le observa con cierta indignación.


Chad le mira y de pronto entrecierra los ojos para hacerse el misterioso.


CHAD: ¿Osbourne Cox?
OSBOURNE: Y usted debe de ser el señor Black…
CHAD: Sí, el mismo…

Chad habla forzando un tono frío e inexpresivo. No es capaz de sostenerle la mirada.

CHAD: ¿Tiene el dinero?

Chad vuelve a mirar a Osbourne y recuerda que debe entrecerrar los ojos.


OSBOURNE: ¿Los cincuenta mil dólares?
CHAD: Eso fue lo que acordamos, Osbourne Cox…
OSBOURNE: Bien, voy a dejarle las cosas claras, señor Black. Usted sabe quién soy yo y yo quién es usted.
CHAD: Tal vez… pero las apariencias engañan. A veces…


OSBOURNE: Ya. Lo que está haciendo se llama chantaje, y es un delito grave. Eso en primer lugar.

Chad se pone nervioso. La negociación no está siendo tan sencilla como él esperaba.


CHAD: Las apariencias… engañan a veces… soy un simple buen samaritano, que por casualidad…

Osbourne le interrumpe y alza la voz.

OSBOURNE: En segundo lugar, la difusión no autorizada de esa clase de material es un delito federal. Si se le ocurriera llevar a cabo su amenaza le caería encima tal chaparrón de hostias y consecuencias, amigo mío, que su cabeza de chorlito daría más vueltas que las ruedas de su bicicleta Swing aparcada ahí detrás.


Chad ríe para intentar dejar a Osbourne como un idiota.

CHAD: ¿Cree que es una Swing?


OSBOURNE: ¡Venga, dame el disquete de los huevos, o el CD, o lo que coño hayáis cogido, y me largo de una puta vez!
CHAD: ¡Cuando tú nos des el dinero, capullo!

Osbourne le da un puñetazo decidido en la nariz. Chad parece no creérselo. Tiene un poco de sangre. Se acerca la mano despacio, se la toca, y al comprobar que está sangrando comienza a bajarse del coche, dolido y humillado.


CHAD: ¡Que te jodan!
OSBOURNE: ¡Dámelo, joder!
CHAD: ¡Hijoputa!
OSBOURNE: ¡Ahora sé quién eres, cabrón!


Osbourne arranca el coche.

CHAD: ¡Cabrón tú!


'Burn After Reading', escrita y dirigida por Ethan y Joel Coen en 2008.

Martín (Hache)


Hache acaba de terminar de ver una película dirigida por su padre en el televisor. Dante se acerca con una cafetera en la mano a preguntarle qué le ha parecido.

DANTE: ¿Qué tal?
HACHE: Está muy bien. Un poco vieja, pero bueno, está hecha hace diez años.
DANTE: Sólo los clásicos no envejecen. Pero tu padre no ha hecho ningún clásico; no es un genio. Él es sólo un buen artesano que sabe narrar. Y no lo digo como crítica, es un elogio. Son muy pocos los que han llegado a eso. Son muy pocos los que respetan el oficio que han elegido.

Dante le sirve café a Hache.

DANTE: ¿A ti nunca te dio por el cine?
HACHE: No, nunca.
DANTE: ¿No has pensado nunca en seguir los pasos de tu padre? Es casi una regla.


HACHE: Nunca. Me gusta verlo, voy bastante seguido, pero nada más.
DANTE: Me encantaría que te diera por ahí sólo para ver la cara de Martín al comprobar que eres mejor que él. Si te da por ahí, no tengas miedo de competir con Papá. Si hicieras cine, serías mejor que él.
HACHE: ¿Por qué mejor?


DANTE: El cine importa cuando habla de la gente, y tú ves a la gente. Pero tu padre no ve a nadie más que a sí mismo.
HACHE: No sé si…
DANTE: No quiere ver ni quiere que le vean. Sus películas tienen su estilo, sí, pero él no está en ninguna. Su corazón no está en ninguna.
HACHE: A lo mejor yo soy igual.

Dante se levanta y le da un énfasis orgulloso a su discurso.

DANTE: ¡Y una leche! ¡Tú eres un lúcido total igual que yo! Tú ves a la gente de entrada tal cual es aunque no se quieran mostrar. En cuanto conoces a alguien, sabes quién es. Y lo que sí que luego te demuestra que casi nunca te equivocas. Eras así ya desde pequeñito, y eso no se pierde. Porque es un don, una percepción, intuición femenina o lo que coño sea, pero si lo tienes, lo tienes.


HACHE: ¿Por qué femenina, la intuición?
DANTE: En mi caso no hay duda. En el tuyo está por verse.

Hache bromea haciendo una pose amanerada.


HACHE: ¿Qué somos? ¿El hombre de los rayos X?
DANTE: No, somos los invasores. Porque cuando los lúcidos se encuentran, se reconocen. Los invasores se daban cuenta porque tenían el dedito duro, y nosotros por la muñeca nivelada.


'Martín (Hache)', escrita por Adolfo Aristarain y Kathy Saavedra y dirigida por Adolfo Aristarain en 1997.

Cómo Ser John Malkovich


Lotte, confundida tras probar la experiencia John Malkovich la noche anterior, va a ver a Craig a su oficina de bajos techos en la planta séptima y media. Irrumpe de pronto en un cuarto donde están Craig y Maxine llamando a un periódico para poner un anuncio.

CRAIG: ¡Lotte!
LOTTE: Hola… he oído tu voz.
CRAIG: ¿Qué haces tú aquí?

Se forma un silencio incómodo y Lotte lo rompe señalando a Maxine.

LOTTE: ¿Es tu socio? Es guapa. Tenía que repetir el viaje de John Malkovich, ¿entiendes? ¿Es ella?
MAXINE: Hola. ¿Eres la mujer de Craig? Encantada…


Lotte se acerca sonriente al escritorio y le estrecha la mano a Maxine.

CRAIG: Lotte, Maxine. Maxine, Lotte.
LOTTE: ¿Tú ya has hecho lo de John Malkovich?

A Maxine le responden al otro lado del teléfono.

MAXINE: Eh… sí, hola, quiero poner un anuncio. ¿Alguna vez ha deseado ser otra persona? No, eso es el anuncio, pero si quiere luego hablamos. Ah… ¿alguna vez ha deseado ser otra persona? Ahora puede hacerlo. Visite J.M.

Lotte le hace gestos a Craig para que vayan a hablar a un rincón.

MAXINE: J.M., edificio Mertin Flemmer,...


CRAIG: Deberías estar en la tienda…

Lotte se aparta en pelo de la cara y respira algo nerviosa. Le cuesta decir lo que le quiere decir a su marido.

LOTTE: No puedo dejar de pensar en la experiencia que tuve anoche, Craig… fue algo increíble.

Craig asiente incómodo.

LOTTE: He decidido… que soy una transexual. Ya sé que te parecerá una locura, Craig…
CRAIG: ¡Joder! ¿Estás chiflada?
LOTTE: ¡No! ¡Sólo que por primera vez todo parecía estar en su sitio! Tengo que asegurarme, pero si sigo sintiéndome igual hablaré con el Doctor Feldman sobre la posibilidad de un cambio quirúrgico de sexo.


CRAIG: ¡Eso es absurdo! Además, Feldman es alergólogo, ¡así que si vas a hacer algo, hazlo bien! Lo hemos hablado cientos de veces, se te ocurren ideas estúpidas y luego actúas de forma estúpida. O sea, que olvídalo.

Lotte comienza a derrumbarse ante la falta de comprensión de Craig y le van aflorando las lágrimas. Él le presta más atención a Maxine que a su mujer.

LOTTE: Es que, verás… ¡sabes que el Doctor Feldman me cae muy bien, así que pensé que le pediría su opinión! ¿Por qué te parece eso algo tan terrible? ¿Por qué me gritas siempre de ese modo?
CRAIG: Cielo, cielo, por favor, lo siento, ¿de acuerdo? Es sólo una fase. Es por la emoción de mirar a través de los ojos de otro. ¿Vale? Se te pasará.


LOTTE: No te entrometas en mi realización como hombre.


‘Being John Malkovich’, escrita por Charlie Kaufman y dirigida por Spike Jonze en 1999.

jueves, 25 de febrero de 2010

Punch-Drunk Love


Barry y Lena se disponen a hacer el amor por primera vez en la cama de un hotel de Hawaii. Mientras se besan despacio, con las caras pegadas, intercambian suave y dulcemente palabras de amor.

BARRY: Perdona. Me he olvidado de afeitarme.
LENA: Tienes una cara adorable. Y tu piel, tus mejillas, quiero morderla. Quiero morderte la mejilla y masticarla, qué mona es, joder.

Barry no parece especialmente desconcertado.

BARRY: Miro tu cara y me entran unas ganas enormes de aplastártela. Me entran ganas de destrozarte la cara con un mazo y de aplastártela. Eres preciosa…
LENA: Quiero masticarte la cara y quiero sacarte los ojos… y comérmelos. Quiero masticarlos y chuparlos.

Barry asiente, con su cara muy cerca de la de Lena.

BARRY: De acuerdo… esto tiene gracia.
LENA: Sí…
BARRY: Es muy bonito…

Los dos se besan.


Barry considera oportuno hacer una confesión.

BARRY: Destrocé los lavabos de aquel restaurante… lo siento.


'Punch-Drunk Love', escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson en 2002.