jueves, 21 de enero de 2010

Eternal Sunshine Of The Spotless Mind


Joel, reviviendo uno de sus primeros recuerdos junto a Clementine, va a verla a la librería donde trabaja. Ella está ocupada, pero se alegra de verle.

JOEL: Hola.
CLEMENTINE: ¡Hola! Creía que no volverías a dar la cara. Pensé que te sentirías... humillado. Al fin y al cabo saliste huyendo.
JOEL: Necesitaba verte, y...
CLEMENTINE: ¿Sí?
JOEL: Me gustaría... invitarte a salir.


A su alrededor, los carteles y las portadas y lomos de los libros se van volviendo blancos.

CLEMENTINE: Estás casado.
JOEL: Aún no. No estoy casado. No, no lo estoy. No.


Clementine ríe, como forzándose a hablar con chulería para no bajar la guardia, por más que le gustaría tratar a Joel de otra manera.

CLEMENTINE: Pues tío, te lo diré sin rodeos, salgo muy cara. De modo que no pasaré con pies de plomo por tu matrimonio o por la relación que tengas. Si quieres estar conmigo, será conmigo.


Clementine camina hacia otra estantería de libros. Joel reflexiona, asimilando lo que ella le acaba de decir.

JOEL: Vale.
CLEMENTINE: Muchos hombres creen que soy un concepto, o que quizá les complemento, o que voy a darles vida. Sólo soy una mujer jodida que busca su paz de espíritu. No me asignes la tuya.


El tono de la conversación cambia de pronto. Ya no son Joel y Clementine en aquella situación en la librería, ahora son Joel y su imagen de Clementine, conscientes de que están reviviendo un recuerdo pasado que está siendo borrado.

JOEL: Recuerdo muy bien ese discurso.
CLEMENTINE: Te tenía clichado, ¿eh?
JOEL: Tenías clichada a la raza humana.
CLEMENTINE: Hmm... es posible.
JOEL: Seguía creyendo que me salvarías la vida. Incluso después de eso.


Clementine, como en un gesto de compasión simpática, le pone la mano en la cara a Joel.

CLEMENTINE: Lo sé.


Joel baja la mirada.

JOEL: Sería diferente. Si pudiéramos volver a empezar...


Ella se acerca a él y le agarra por los hombros.



CLEMENTINE: Recuérdame. Inténtalo de verdad. Y quizá podamos.


Clementine se pone de puntillas hasta casi besar a Joel. E, instantáneamente, desaparece.



'Eternal Sunshine Of The Spotless Mind' (también conocida en España con el horripilante título de '¡Olvídate De Mí!'), escrita por Charlie Kaufman y dirigida por Michel Gondry en 2004.

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